viernes, 22 de abril de 2011

Llámame tonta, idiota, como has echo otras veces. Llámamelo porque no, no te culpo. Porque llevo meses detrás de ti. Que no dejo ni un segundo de pensar en ti. Que cierro los ojos e imagino una vida totalmente distinta en la que tú me quieres, yo te quiero, nos queremos, y nada más me afecta, nada más me importa. Que cada vez que te veo me pongo roja mientras mis amigas me dan codazos en la tripa diciéndome: ''Mira, esta ahí''. Y yo lo sé, sé que estás ahí, riendo, como siempre. Y durante todo un día no hago más que sostener esa sonrisa en mi cara, sola y únicamente por el echo de que te he visto durante un mísero minuto. Y a pesar de todo, de que no me prestes atención, de que ni me saludes, ni me hables, ni de que piensas que no existo, a pesar de todas esas cosas, no te culpo. Porque eres una persona.. Especial, diría yo. Especial, quién sabe por qué, pero lo eres. Especial porque no creo que haya nadie como tú en la faz de la tierra. Especial porque te admiran, te quieren, te acompañan, te siguen, te ayudan, te hablan, te miran. Y no te culpo.. Porque aunque yo pensara que en algún momento llegarías a mí, con tus preciosos ojos y tus labios tan, tan.. Y me dirías ''te quiero'', al oído. Y nos besáramos. Pero eso solamente les pasa a las chicas guapas, con dinero, populares, con ojos bonitos, labios pintados y tacones de 10 cm de altura. Y allí llegó esa chica, que te sedució en menos de cinco minutos. Y todo ese tiempo que emplée en hacerme esas malditas ilusiones, calló en el avismo, o simplemente desapareció, se rompió, junto a mi cuerpo, mi corazón, mi mente e ilusiones.. Ahora, que estoy aquí sentada, llorando, pensando. Te deseo lo mejor del mundo, que seas feliz, y que nadie te haga lo que tú me hiciste a mí.

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