Quiero seguir teniendo tus besos todos y cada uno de mis días.
Quiero seguir viéndote aparecer por la puerta todas las mañanas.
Quiero ir siempre de tu mano, porque así, el mundo me parece más bonito.
Quiero que me sigas abrazando y evadiéndome de los problemas.
Quiero que sigas sacando la niña pequeña que llevo dentro.
Quiero seguir jugando siempre que voy a tu casa.
Quiero seguir siendo el motivo de tu felicidad y que tú seas el motivo de la mía.
Quiero que me sigas haciendo la merienda siempre que voy a tu casa.
Quiero oír como tocas la guitarra.
Quiero que me sigas queriendo, quiero seguir queriéndote.
Quiero que te quedes a mi lado en las buenas y en las malas todavía más.
Quiero crear un futuro a tu lado.
Quiero dentro de unos años, poder abrir los ojos y verte ahí, a mi lado abrazándome.
Quiero despertarme sabiendo que he estado toda la noche entre tus brazos.
Quiero que tú y yo no seamos tú y yo por separado, sino nosotros.
lunes, 29 de septiembre de 2014
martes, 16 de septiembre de 2014
Aquello era un mar. No, un océano. Lo importante no es tanto que ella me
quisiera, si no más bien que mientras yo la quise me sentí pájaro. Es
curioso vivir de esa forma. El mundo
seguía siendo enorme, pero ya apenas importaba. Hay cosas dentro de cada
uno que pueden hacernos más grandes que lo de afuera. Y así me sentía
yo: inmenso. Tan inmenso que, si ella me lo hubiese pedido, podría haber
conquistado todas las galaxias del universo. Sé que parece imposible,
pero así me sentía yo. Y cuando alguien siente algo así, todo lo demás
no tiene mucho sentido. - Sergio Carrión.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Con varias sonrisas de más.
Me empeño en mantener los pies en el suelo cuando estando contigo mis alas vuelan solas, firmes, guiadas por tu voz, sigo tus pasos y sabes que estoy a ciegas contigo, que donde tú pises yo piso, que con todo lo pequeña que soy nada me da más fuerza para callar a todos mis demonios que tú.
Ese coraje, ese valor, esa chispa en mis ojos que se puede ver a kilómetros de aquí y que sólo tú enciendes y entiendes, porque sí, me entiendes incluso cuando ni yo misma lo hago, me aguantas hasta los días en los cuales nada es más difícil que hacerme ver lo bueno de las cosas.
Gracias por el cariño, por la paciencia,por no juzgar nunca y tratar de entenderme, por abrirme los ojos cuando es necesario y parar uno tras otro los golpes. Eres mi ibuprofeno, mi música constante y mis ganas de querer avanzar, eres todos esos abrazos que tantas veces han frenado una caída.
Simplemente eres tú, soy yo, tan diferentes como una ideología y tan iguales como dos gotas de lluvia. No sé porqué llegaste y tampoco sé con certeza porqué te irás, pero sí que sé que de todas mis casualidades tú eres la más bonita, el disparo más certero, mi arma mejor guardada, y de todos, el "te quiero" más sincero.
sábado, 9 de agosto de 2014
Noches sin dormir. Momentos de soledad llorando. Ojos rojos que ya no pueden derramar ninguna lágrima más, porque ya se han cansado.
martes, 29 de julio de 2014
20 de Enero de 2014
Y de repente, cuando yo me autoconvencía que no necesitaba a nadie para
ser feliz, que yo sola podía conseguirlo, llego él. Ese chico que me
rompió los esquemas con unas comprobaciones y a partir de ahí, no podía
dejar de pensar en cómo sería besar su boca, en cómo sería ir cogidos de
la mano por mitad de la calle sin importarnos lo que podía decir la
gente.
Ese chico que puso mi vida patas arriba, que me desordenó la vida pero a la vez, le puso orden, porque por primera vez sentí que mi vida estaba encarrilada.
Y poco a poco me he dado cuenta de que él es el único capaz de enamorar a alguien un lunes por la mañana, que necesito sentirle cerca, olerle, tocar las yemas de sus dedos y buscarme dentro de sus pupilas, que el mero roce de sus dedos en mi piel hace que esa parte de mi cuerpo se estremezca y con una simple mirada hace que me de un vuelco el corazón y después de ver tantas sonrisas por el mundo sigo pensando que la suya es mi favorita.
Nunca he sido tan feliz. No sabía que existía una felicidad así. Y gracias a él, ahora sí lo sé.
Él hace que me sienta viva.
Ese chico que puso mi vida patas arriba, que me desordenó la vida pero a la vez, le puso orden, porque por primera vez sentí que mi vida estaba encarrilada.
Y poco a poco me he dado cuenta de que él es el único capaz de enamorar a alguien un lunes por la mañana, que necesito sentirle cerca, olerle, tocar las yemas de sus dedos y buscarme dentro de sus pupilas, que el mero roce de sus dedos en mi piel hace que esa parte de mi cuerpo se estremezca y con una simple mirada hace que me de un vuelco el corazón y después de ver tantas sonrisas por el mundo sigo pensando que la suya es mi favorita.
Nunca he sido tan feliz. No sabía que existía una felicidad así. Y gracias a él, ahora sí lo sé.
Él hace que me sienta viva.
miércoles, 9 de julio de 2014
Nadie como tú (capítulo 3)
Por regla general, los tropezones son una mierda, al menos al principio. El proceso de aprendizaje en sí es una pesadilla. Cuando llevas con alguien tanto tiempo, te acostumbras a esa persona, ¿sabes? Es cómodo. Y una vez que nos instalamos en la comodidad, intentar dejarla aunque todo en ella sea horrible y enfermizo es como intentar que un gordo que no mueve el culo del sofá salga del salón lo bastante para que haga otra cosa.
miércoles, 2 de julio de 2014
Querido abuelo II
Querido abuelo, esta es la segunda carta que te escribo y sé que no leerás. Hoy hace ya 6 malditos años del peor día de mi vida, aquel día en el que ya no podías seguir luchando por vivir, por estar al lado de todas las personas que te queríamos y te seguimos queriendo.
Ese 2 de Julio de 2008 tú no te moriste, te dejaron morir, no hicieron nada para ayudarte.
Ese día, 16 días antes de mi cumpleaños, mi vida dejó de ser lo que era, yo dejé de ser una niña y me estampé de frente con la cruda realidad, de repente, una parte de mi corazón se había ido contigo.
Recuerdo que me levanté y mi otra abuela vino a abrazarme llorando, yo en ese momento supe que tú nos habías dejado. Ir a mi casa y ver a mi abuela, a tu mujer, llorando como nunca la había visto, a mi padre llorando apoyado en la pared, fue la peor visión que he tenido en mis casi 17 años de vida.
Dejaste un vacío enorme en nuestras vidas, e incluso, después de todos estos años todavía se nota tu ausencia, todavía se nota que ya nadie se duerme encima de la taza de café, ya nadie ronca mientras se oye por toda la casa, ya nadie unta todas, absolutamente todas las comidas de la abuela, ya nadie canta como tú lo hacías hasta llegar a emocionarnos a todos nosotros con tu pedazo de voz increíble. Nadie puede rellenar el vacío que tú dejaste en nuestras vidas.
Abuelo, tú solo has dejado esta vida para ir a otra mejor, pero nunca vamos a poder olvidarte. Gracias por todo lo que has hecho a lo largo de tu vida y lo que sigues haciendo desde allí arriba por todos y cada uno de nosotros.
Tu me enseñaste que siempre se van las mejores personas y tu eres una de ellas, y digo eres, en presente, porque todavía estás en mente de todos los que te queremos.
Tú siempre estabas ahí para hacernos reír, para abrazarnos cada vez que nos veías, para jugar con nosotras, para darnos todos los caprichos que teníamos, siempre, siempre estabas ahí para nosotras.
Ojalá pudiera volver a abrazarte y a escuchar tu voz abuelo. Te echo de menos, te quise, te quiero y siempre te querré. Gracias por cuidarme cuando estabas aquí y por seguir cuidándome desde allí arriba.
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