domingo, 12 de mayo de 2013

Cállame con un beso.

- Esto me da una rabia
+ ¿El que?
No es posible poner diques al mar. Finalmente se da por vencida y deja que sus ojos se inunden. Se pasa las manos por la cara y se limpia. Dibuja una sonrisa amarga y un hilo de voz destapa sus sentimientos:
- Me da rabia porque ella no te quiere... y yo sí.
¿Ha escuchado bien? Ha dicho que... No puede ser. ¿Le ha dicho que le quiere?
+ ¿Cómo que tú sí?
- Joder, ¿con lo inteligente que eres y no lo comprendes? - pregunta Paula, soltando toda la energía de la que dispone-. ¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Te quiero!
Con la cantidad de veces que deseó escuchar aquellas dos palabras de su boca y, tanto tiempo después, cuando por fin aparecen, se queda boquiabierto.
+ Yo... no sé qué decir. Esto me ha cogido totalmente desprevenido.
Los dos suspiran al mismo tiempo. Paula intenta mirarle a los ojos, pero él lo evita. La chica, entonces, se aproxima más. Y le coge la mano. Y esta vez si, logra que también él la mire.
- Se lo que estás pensando.
+ ¿Lo sabes?
- Sí, que soy una idiota.
+ No estaba pensando eso.
- Pues deberías pensarlo.
+ ¿Por qué?
- Porque realmente soy una idiota, una estúpida, una caprichosa, una niñata que aún no ha madurado y que no está a la altura del chico más maravilloso del mundo. Todo eso deberías pensarlo porque es la única verdad. Hace unos meses, te dije mirándote a los ojos que no sentía nada por ti. Y no era verdad. Estaba confusa. Tú me habías confundido. Pero no era cierto que no me gustases... Me gustabas mucho, pero también Ángel. Y él había llegado antes... Al final, ni uno ni otro, porque soy tan idiota que separo de mi lado a la gente que realmente merece la pena. ¡Una gran idiota! Uff... Y resulta que el destino me ha dado otra oportunidad. Te encuentro de casualidad cuando más necesito encontrarte, cuando mi vida es un caos absoluto. Sin embargo, mala pata..., tú tienes novia. O lo que sea. Tendría que olvidarme de ti, intentar ser solamente tu amiga, no sentir nada.. Pero no, voy y me enamoro, recupero parte de los sentimientos que ya tenía. Solo que esta vez mi corazón no esta dividido: está libre ¡Totalmene libre! Y tú vas y logras ocuparlo con tu increíble personalidad y esa... sonrisa maravillosa. ¡Soy estúpida! ¡Soy una estúpida! No quiero volver a estar mal por un tío, no quiero..., no quiero... ¡Dios, qué mal!... Por favor, no dejes que hable más. ¡Joder! No dejes.. que diga más tonterías y... cállame con un beso. 
Y un segundo más tarde, sin necesidad de genios ni de lámparas mágicas, en la oscuridad de una noche que no tiene ni luna ni estrellas, Álex cumple el deseo de Paula, que siente los labios del chico al que ama unidos a los suyos.

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