sábado, 26 de enero de 2013
Y cuando crees que todo es perfecto, cuando ves que las cosas salen
bien, viene el viento en contra, que digo viento, un huracán, que va
destrozando a su paso todo en lo que creías, un huracán que destroza
todos tus deseos que que derriba tus barreras, que pisotea tus escudos y
arrastra tus espadas con el, todo lo que creías seguro, todo lo que
creías perfecto, que jamás se estropearía, todo se va, se esfuma, como
la arena entre tus manos, la arena de una playa a solas un sábado por la
noche, en el que la luna se cola entre las nubes, intentando
inutilmente iluminar todo lo que ves, o en este caso, lo que no ves,
porque ese huracán también te ha cegado, ha borrado todos tus esquemas,
tus planes, ha eliminado todo a su paso. Y ya no queda nada, nada a lo
que agarrarse, nada de lo que algún día soñaste. Entonces, solo
entonces, te das cuenta de que estás sola, de que en este mundo, nacemos
solos y morimos solos, de que todo está de paso, de que nada es para
siempre, te das cuenta, de que la vída es muy puta, pero sigues y
seguirás sin cojones de follartela.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario